Teatro Paisaje: una propuesta escénica para expandir la mente y abrir el alma

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Como un acto de resistencia y sublimación por los escasez de salas teatrales en la ciudad de Antofagasta, Chile, el 2015 La Compañía Teatral La Favorecedora apostó por salir a crear al entorno natural y enfrentarse a los estímulos y desafíos que entregaba el territorio. Es así como crean una nueva propuesta teatral, el Teatro Paisaje, con el nacimiento de La Tierra está Viva, su primera puesta en escena en medio del desierto más árido del mundo.

Tras el éxito rotundo y el reconocimiento de su experiencia, la Agrupación Artístico Cultural se prepara para un desafío mayor, escenificando junto a las estrellas, un nuevo montaje que estrena en enero del 2019: El Latido del Cosmos. Un espectáculo, que cuenta con el financiamiento del  Fondo Nacional de la Cultura y Las Artes (Fondart 2018) en la línea Trayectoria de Excelencia.

En esta conversación con Arlette Ibarra, directora de La Favorecedora y la nueva puesta en escena, profundizamos en los detalles de este lenguaje teatral.

Luego de 3 montajes de Teatro Paisaje realizados por la Compañía ¿Nos podrías decir cuáles son las características fundamentales de este nuevo estilo?

En esta propuesta teatral la historia está ligada al lugar donde transcurre, desde un punto de vista geológico e histórico, pero también se crea una ficción a partir de los elementos que nos entrega el espacio  a partir de tres ejes fundamentales: la dramaturgia, la estética, y sonoridad,  incorporando los  elementos que sean significativos  del espacio natural intervenido.

Por otro lado, existe un tema transversal cuando trabajamos en y con el territorio, que tiene que ver con la contaminación, ya que es inherente a cualquier paisaje del mundo. Todo está siendo contaminado, ya sea a nivel de napas subterráneas, de basura o de atmósfera y en este estilo teatral, eso siempre está presente, tanto en la dramaturgia, como en las decisiones estéticas y musicales.

Más allá del mismo escenario, que en el caso del Teatro Paisaje, está fuera de las cuatro paredes de una sala ¿Qué es lo que particularmente diferencia a esta propuesta de un montaje tradicional?

Lo particular de estas creaciones, es que una parte de la historia se construye también con lo que nace de la interacción de los creadores con ese paisaje y de lo que les entrega la relación con dicho entorno en términos de energía. El relato de la historia sólo finaliza al comprender las particularidades de este lugar. Aquí influyen características como la sequedad y el silencio, piensa que estamos trabajando en la majestuosidad del desierto, en temperaturas extremas, y en el caso de El Latido del Cosmos estamos acompañados de la belleza del cielo estrellado por las noches; y todo eso condiciona la dirección, la dramaturgia, y también la creación del elenco, que es el encargado de incorporar esas sensaciones a la puesta en escena.

Tanto los músicos, como actores, bailarines o diseñadores, todos trabajan in situ en el espacio, creando con todos esos elementos presentes, y esto se traduce en un aprendizaje mucho más profundo. Tiene que ver con volver al ritual, volver a lo esencial en el caso del teatro y de cualquier creación artística, porque es desde ahí donde nacen las primeras creaciones. Entonces, este trabajo nos devuelve al origen.

¿Cuáles son los grandes desafíos de un proyecto de estas magnitudes en Antofagasta?

La gran apuesta que estamos haciendo es entregarle valor a este paisaje, al desierto y a partir de esto que la gente tome consciencia que este hermoso lugar, que está lleno de riquezas, pero no solo de minerales, sino que también de aspectos que tocan el alma, como el divertimento, la contemplación y que son parte importante en nuestro devenir, se trata de volver a la naturaleza  aunque sea aparentemente inhóspita.

Además, desde lo inhóspito aparecen otras oportunidades, y esa es la magia del teatro paisaje, permitirnos ser portavoces del devenir en el tiempo de ese lugar específico, lo que nos  abre a infinitas opciones de creación artística, pues este esto se puede hacer en diferentes lugares, trabajando con la historia y naturaleza de los espacios y de la gente que lo habita.

¿Cuáles son esas oportunidades que nos entrega el Teatro Paisaje, aquí en el desierto más árido del mundo?

Nos hace fuertes. El trabajo es inevitablemente intenso y eso te genera una templanza de manera orgánica. El hecho de permanecer por largas horas en el desierto, trabajando duro, te hace tener una supraenergía, una energía extracotidiana, que permite entrar en una dimensión que es fructífera para la creación. No te das cuenta cuando estás con plena consciencia, habitando aquí y el ahora, porque estás dándolo todo y es algo que nosotros como civilización occidental, inmersos en las comodidades y ruidos de una ciudad, hemos ido perdiendo. Estamos conectados sólo con la mente a una realidad que adormece.

Todo eso cambia, cuando  involucras todo tu ser en una acción que tiene que ver con el bien común. Nosotros hacemos Teatro Paisaje por el bien común, porque nos interesa  que todos puedan vivir esta experiencia y conectarse nuevamente. Nosotros también estamos en ese proceso, en la búsqueda para conectarnos con el origen.

¿Qué me puedes decir particularmente del montaje que estrenará en enero El Latido del Cosmos?

Todas las características del Teatro Paisaje, se profundizan con esta creación que tiene exigencias más grandes que las que tuvo la Tierra están Viva o la obra que hicimos en Taltal, enmarcada en este mismo estilo. Lo fundamental es que cada artista, que es parte de este proceso, está haciendo su propia reflexión de su devenir como un ente social, que tiene voz, que tiene un punto de vista y que puede, a partir de su propio camino interior, transformar su entorno y desafiarse para llegar a un objetivo común.

El desafío ha sido salir de este camino individual, que en general estamos teniendo en la sociedad que vivimos. La magia que tiene el teatro es que, lo que ves en escena, lo vivencias como propio, entonces si nosotros volvemos al origen, el público lo hará con nosotros.

¿Nos puedes dar más detalles del argumento de este montaje que se realizará en Corporación Gen las noches de enero y febrero del 2019?

Este montaje abordará una historia situada en el futuro, en el que quedan pocos sobrevivientes. La causa de ello es el desastre ecológico que hemos provocado como humanidad. Ante eso, la llegada de un ser desde otra dimensión, trae la consciencia y nos refleja nuestra desconexión con el Universo, transformándose en  guía  de uno de los  sobrevivientes. Así  comenzará un viaje por la historia de los habitantes y/o pasajeros del desierto más árido del planeta y su vínculo con el cielo nocturno, el universo y su relación con la naturaleza. Un recorrido que nos invita a descubrir “Dónde está la línea que se quebró desde nuestro corazón hacia El Latido del Cosmos.”